Antepasados

Meishu Sama escribió extensamente sobre el Mundo Espiritual y la relación recíproca y unión existentes entre éste y el Mundo Material, Él nos enseñaba “Estamos ligados por hilos espirituales no sólo a los parientes y amigos vivos, sino también a aquéllos que se encuentran en el Mundo Espiritual.”

Toda la tradición religiosa, a lo largo de los tiempos, se ha referido en mayor o menor forma a la influencia ejercida por los ancestros y antepasados en nuestra vida diaria, sin embargo ello, no nos hemos preguntado cuál es el verdadero propósito de tal influencia y la hemos aceptado sin comprender cómo ella sirve a un elevado propósito, como es la salvación espiritual de todo nuestro linaje, y a través de ello, de la salvación de la humanidad.

Nuestro Maestro hacía la analogía del árbol, el cual, para elevar sus ramas hacia lo alto, requería de raíces profundas y fuertes. Del mismo modo, para que el hombre prospere y conozca la felicidad verdadera, debe mantener una fuerte relación de amor y gratitud hacia sus antepasados (raíces), representada en el amor y gratitud a los padres, abuelos, cónyuge, etc., quienes forman una línea ascendente hasta el Creador. Meishu Sama nos orientaba “Si los parientes, amigos y conocidos les ofrecieran Oficios Religiosos después de su muerte, Ceremonias realizadas de corazón, con toda sinceridad o suman méritos y virtudes practicando el bien, haciendo feliz al prójimo, la purificación del espíritu desencarnado será acelerada.

Por esa razón, la dedicación a los padres, la fidelidad al cónyuge, etc., aquí en el Mundo Material se reviste de gran significado, aún luego de su muerte, y ellos quedan muy contentos con las Ceremonias hechas en su memoria”.

Cuando los antepasados desean que sus descendientes ingresen a una buena religión, se dediquen a Dios y a servir a la sociedad, acumulen virtudes, tomen conciencia del Mundo Espiritual y pasen a realizarles culto, a través de las ofrendas diarias y de los cultos mensuales, este deseo se comunica inmediatamente a ellos. Y es a través de esto es que los antepasados se elevan.

La alegría de los antepasados retorna a los descendientes, produciéndoles felicidad. Por esto, hacer votos por los antepasados crea un ciclo benéfico que nos trae felicidad a nosotros mismos.”

En la práctica, todas estas enseñanzas se traducen en la veneración y oración por la salvación de nuestros antepasados y la dedicación constante en pro de la construcción del Paraíso Terrestre y la Salvación de la Humanidad.