Experiencia con el Sonen

El Sonen de Gratitud salvó a mi familia.
Mi nombre es Lecir y esta experiencia relata cómo hoy soy bendecida  con el Paraíso en mi hogar.

Mi madre tiene una salud bastante débil, con diabetes y, por causa de la osteoporosis,  tiene mucha dificultad para moverse. Ella requiere cuidados constantes y hasta siento algo de pena de no poder estar a su lado por más tiempo, por constantes viajes de trabajo con mi esposo.

Cuando estoy en casa, antes de iniciar mis actividades, siempre paso a su casa, que queda en la misma cuadra, para ministrarle Johrei. Cuando estoy ausente, mi hija es quien cuida de ella durante la semana. En los fines de semana, cuando coincide que ninguno de sus hijos puede brindarle asistencia, mi padre asume las tareas y la cuida.

Soy hija del señor Orides, quien tiene 80 años y es miembro del Johrei Center de Campo Grande (Brasil) desde hace 20 años. Para él, cuidar de mi mamá era su principal perfeccionamiento pues, además de tener su salud débil debido a la edad, no tenía mucha paciencia.

Aún siendo también mesiánica desde hace 20 años, mi mamá vivía cuestionando a Dios y a Meishu Sama sobre el motivo de sus problemas de salud, por siempre dedicarse a la Obra Divina por tantos años. Cuando mi padre intentaba ministrarle Johrei, ellos comenzaban a discutir, generándose un gran conflicto.

En abril de 2008, el Ohikari de mi padre cayó accidentalmente y solicitó su re-consagración en el Johrei Center. En esa ocasión, el ministro le preguntó cómo estaba y mi padre le relató las purificaciones de relacionamiento que venía teniendo con mi madre.

El Ministro, entonces, le leyó la orientación de Reverendísimo Watanabe proferida en el Suelo Sagrado de Guarapiranga en la Ceremonia de marzo de este año. Con mucha paciencia y amor, le mostró a mi padre la gran misión de mi madre, en la calidad de representante de los antepasados de la familia. El Ministro enfatizó también que ella fue escogida para redimir las máculas acumuladas por el distanciamiento de los antepasados de la Voluntad Divina y que ellos están conectados a los antepasados de toda la humanidad.

Continuando, el Ministro recordó que, de esa forma, según el Plan de Dios, mi madre está cumpliendo una misión importante y está abriendo camino para que sus descendientes se tornen más prósperos. Explicó también que Dios concede a mi madre el permiso de hacer esa redención exactamente por ser una persona que tiene fe y que dedicó tantos años en pro de la Obra Divina.

En esa entrevista, mi padre lloró mucho. Se quedó avergonzado por el sentimiento que tenía hacia mi madre y, siguiendo la orientación del Ministro, a partir de aquel día pasó a ministrarle Johrei con Sonen de Gratitud.

Después de esa orientación, mi padre decidió reunir a sus hijos y nietos. Explicó a todos el verdadero significado de las purificaciones por las cuales mi madre estaba pasando y enfatizó la necesidad de que, juntos, cuidáramos de ella con el mismo sentimiento de gratitud que él estaba sintiendo ahora.

Emocionado, mi padre nos habló de la importancia de que mi madre también entendiera su misión y que creara el Paraíso dentro de sí, para que pudiera también agradecer a Dios y a Meishu Sama, porque si ella partiese al mundo espiritual con esos sentimientos revueltos que venía sintiendo, eso sería un gran impedimento en el proceso de salvación de su espíritu. Esas palabras tocaron profundamente a todos, principalmente mi alma. Reconocí que yo misma no estaba teniendo tan profundo sentimiento de gratitud por aquellas purificaciones.

Después de ese cambio de sentimiento de toda nuestra familia, nació gran armonía entre nosotros. Antes, en las ocasiones en que todos los hijos y nietos se reunían en casa de nuestros padres, sólo se producían peleas. Después de la orientación de mi padre, ahora nos reunimos en medio de paz, armonía y sonrisas.

Mi padre dejó de reclamar de mi madre. Ella, a su vez, se sintió más amada, no cuestionó más a Dios y a Meishu Sama y tiene, ahora, mayor comprensión de su misión. De esa forma, las peleas y las discordias dentro de casa terminaron.

Con esa nueva postura, también desperté al hecho de que, durante todos esos años de fe, nunca había materializado mi gratitud a Dios y a Meishu Sama por la existencia de mi madre y por ella haberme dado la vida, la formación y, principalmente, haberme conducido a Meishu Sama.

Con el cambio de comportamiento de mi familia descubrí que aún tenía guardado, dentro de mí, mucho rencor a mi padre por la forma en cómo él trató a mi madre, en el pasado. Conseguí pedir perdón a él y tener gratitud por su existencia, algo que no manifestaba pues sólo observaba sus defectos.

Hoy, mi madre recibe Johrei normalmente de mi padre, todos los días. Para mi gran sorpresa, ella incluso ya está pidiendo Johrei y recibe dócilmente durante treinta a cuarenta minutos, con gratitud, todos los días.

Llamó mi atención también que, a través de este cambio de sentimiento, toda la familia también cambió. Hasta mi hermano, que vivía alimentando sentimientos negativos diciendo cosas del estilo: “Si esa filosofía fuese buena, usted ya estaría curada. ¡Se dedicó tanto al Johrei Center y ahora sufre de esta forma!”, no se expresa más de esta manera y reconoce el nivel paradisíaco que nuestra familia alcanzó.

Hoy, puedo materializar mi sentimiento de gratitud en otro nivel, tengo mucha gratitud por las orientaciones de Kyoshu Sama a nosotros transmitidas por Reverendísimo Watanabe. Fue a través de ellas que fue generada una nueva comprensión y una gran armonía en nuestra familia.

Muchas gracias Meishu Sama por todas las gracias recibidas.  Me comprometo a servir cada vez más a Su Obra, junto con mis antepasados.

¡Muchas gracias!

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