¿Las plantas tienen sentimientos?

Como Psicóloga clínica trabajé más de 30 años con los sentimientos de las personas, manifestados en conflictos, desarmonías, depresión y otros síntomas. Tiempo atrás, noté en la sala de atención de mi consultorio, que algunas hojas y flores de las violetas estaban mustias, luego de la salida de ciertos pacientes. ¿Qué significaba eso? ¿Podría ser visto como una reacción de las violetas a los sentimientos negativos manifestados por las personas durante las sesiones de terapia, al tono de voz más duro o más triste, o una reacción a las interminables quejas y reclamos?

Tuve interés y curiosidad en saber más, al respecto de la sensibilidad de las plantas y, entonces, verifiqué que muchos estudiosos habían investigado las plantas y sus reacciones.

Inicio de las investigaciones

En el siglo XVIII, Carl Von Linné, considerado el padre de la Botánica moderna, afirmó que la planta difiere de los animales y de los humanos, sólo en la capacidad de moverse. El Dr. Gustav Theodor Fechner1, médico, físico y profesor alemán, uno de los pioneros de la Psicología Experimental, fue tenido por loco por muchos cuando sugirió que las personas deberían hablar con las plantas para ayudarlas a crecer y producir flores y frutos más bellos y sabrosos. En su libro  “Nanna, la Fuerza Viva de la Plantas” (o “Nanna, o sobre la vida psíquica de las plantas”), fechado en 1848, él osó decir que las plantas eran semejantes a los seres humanos, tenían un sistema nervioso central y poseían emociones y sentimientos.

Charles Darwin, el famoso Naturalista inglés, escribió “El Poder del Movimiento en las Plantas”, en el cual probó que las plantas están dotadas de una capacidad poco común de movimiento “pero sólo adquieren y exhiben ese poder cuando eso presenta alguna ventaja para ellas.”

Investigaciones en el Siglo XX

A principios del siglo XX, Raoul Francé, Biólogo vienés, dijo: “Las plantas mueven sus cuerpos tan libre y fácilmente como el más hábil ser humano”. Cleve Backster (o Beckster), creador de sistemas poligráficos (detector de mentiras) para la Agencia Central de Inteligencia, en la década de los 60, por si acaso, conectó el galvanómetro2 en una hoja de dracena y, a través de varios experimentos descubrió que las plantas tenían sentimientos y que reaccionaban anticipadamente a las acciones humanas, con base en el pensamiento de una persona. El libro “La Vida Secreta de las Plantas”, de Peter Tompkins y Christopher Bird, cita esos experimentos, según el siguiente texto: “En un impulso súbito, Backster decidió colocar los electrodos de un detector sobre una hoja de dracena, planta tropical que recuerda vagamente a una palmera, con hojas grandes y de un denso ramillete de flores menudas. (…) La dracena de Backster, para su sorpresa, demostró una reacción muy semejante a la de un ser humano que experimenta un estímulo de corta duración. ¿Podría ser emoción, aquello que la planta revelaba?”

Los autores relatan que Backster, a continuación, puso una hoja de la planta en una cuchara de café caliente, pero el medidor no registró ninguna reacción. Pensó, entonces, en quemar la hoja, sin embargo, antes que él se moviese para tomar un fósforo, ocurrió un cambio en el gráfico: una prolongada subida de la pluma que realizaba el trazado. Backster no se había movido y se preguntó si la dracena podría haber leído su mente. Al salir de la sala y volver con una caja de fósforos, notó otra súbita alteración en el gráfico, causada por su determinación en llevar a término su amenaza. Aunque reacio, se dispuso a quemar la hoja. En esta ocasión, la reacción en el gráfico fue menor.

El investigador asumió actitudes fingidas, como si fuese a quemar la planta, pero no se notaba ninguna reacción en el aparato. Se evidenció que la dracena distinguía entre la intención real y la simulada.

Reacciones y amenazas

Las plantas reaccionaban a las amenazas concretas y a las amenazas potenciales, como la aparición súbita de un cachorro o una persona que no las quería bien. Al ser amenazadas por un peligro inminente o por un daño grave, la planta se “apaga” o desmaya en una muerte fingida, reaccionando así, por autodefensa, de modo semejante a un ser humano.

Con la ayuda de un Fisiólogo canadiense, se realizó una experiencia con seis plantas, no habiendo las primeras cinco demostrado ninguna reacción. Sólo la sexta reaccionó suficientemente claro para demostrar el fenómeno. Backster preguntó a su colega si su trabajo lo forzaba a dañar las plantas. La respuesta fue positiva. En tan solo 45 minutos, cuando el Fisiólogo no se encontraba en el laboratorio, todas las plantas mostraron flujos en los gráficos. Backster concluyó que las plantas podían ser llevadas al desmayo o a una especie de hipnosis por los seres humanos. Esto lo llevó a levantar la hipótesis de que las plantas y los frutos suculentos “querían” ser comidos, pero sólo en una especie de ritual amoroso, con una comunicación real entre el que come y el que es comido.

Backster no sabía con exactitud qué tipo de onda magnética conduce hasta la planta los sentimientos o las ideas de un hombre. Aisló completamente una plata, usando una caja farádica (caja con electro estimulación) o un recipiente de plomo, pero la comunicación entre la planta y el hombre continuó.

Percepción primaria

El investigador realizó una experiencia exenta de cualquier contacto humano. Con un proceso totalmente automatizado, se sacrificaron camarones de agua salada, en el momento en que no había nadie ni siquiera Backster, en el lugar ni en las proximidades, observando si habría reacción o no. Y hubo. Según la hipótesis del investigador, existiría una “percepción primaria” posiblemente común a toda la Naturaleza. “Tal vez, las plantas sin ojos”, presumió Backster, “consigan ver mejor que nosotros”. Así, el exterminio de la vida animal serviría de estímulo remotamente localizado para demostrar esa capacidad perceptiva, siendo posible comprobar que la percepción de las plantas funciona independiente del desenvolvimiento humano.

Nuevas experiencias

Estudios hechos en una universidad de California sobre flora nativa, comprobaron que cuando una planta es atacada por plaga, las demás plantas de su especie elevan el nivel de tanino u otros alcaloides para evitar la aproximación del agente agresor, evidenciando así, una forma de comunicación entre ellas; sin embargo, se verificó también, que esa comunicación se produce con mayor facilidad en plantas y árboles en bosques nativos (parece que las plantas de cultivos artificiales pierden un poco de esta habilidad). Se verificó que en los cultivos que no reciben tratamiento con agrotóxicos, en que se practica la agricultura natural, orgánica, las plantas recuperan esa habilidad.

Conclusión

Basada en las informaciones recogidas ¿puedo realmente afirmar que mis violetas captaron los sentimientos de los pacientes? O incluso, ¿que ellas se volvieron infelices al “oír” palabras de lamento, o contenidos reveladores de agresividad y muchos otros sentimientos negativos? ¿Habrían ellas percibido elementos emocionales que yo, como psicóloga, no percibí? Todo indica que sí. Entiendo que las plantas tienen sensibilidad, se mueven, se comunican, tienen sentimiento.

Como dice Meishu-Sama en la Enseñanza “Las plantas tienen vida (Cimiento del Paraíso):
“…veo que el árbol va acomodándose paulatinamente, por si mismo, incluso que termina armonizándose perfectamente con el lugar. Encuentro esto interesantísimo y no puedo dejar
de pensar que él está vivo. Ciertamente, los árboles también poseen espíritu”
.

Información obtenida del libro “La Vida Secreta de las Plantas”, de Peter Tompkins y Christopher Bird, y de los sitios www.paisagismobrasil.com.br y www.idearumperpetuo.com/plantas_ss_2.htm

María Inés Aubert
Profesora y Doctora en Psicología Clínica, interface Psicología-Religión, de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo, y Profesora de la Facultad Mesiánica.

1 Para Fechner, lo físico y lo psíquico no serían realidades opuestas, sino que aspectos de una misma realidad esencial. El Universo sería un conjunto vivificado de seres finitos sustentados por la infinitud de Dios. Así, las leyes naturales serían manifestaciones de la perfección divina (www.wikipedia.org/wiki)
2 Un galvanómetro es la parte de un detector de mentiras que, cuando está ligado a un ser humano por alambres que conducen una baja corriente eléctrica, hace que una aguja se mueva y su punta trace un gráfico en un papel móvil, en respuesta a las más sutiles oscilaciones emocionales. (www.saindomatrix.com.br/archive/2007/06/a_mente_das_plantas.html.)3 www.idearumperpetuo.com/plantas

 

 

3 Respuestas a ¿Las plantas tienen sentimientos?

  1. ESCONDES TU PASADO POR QUE TE ANGUSTIA, CAMBIAS LA REALIDAD POR QUE NO TE GUSTA, FABRICAS UN FUTURO QUE NO EXISTE Y VIVES DE ESPERANZAS QUE AL FINAL DUELEN.¿PORQUÉ NO DEDICAS TODA ESA ENERGÍA EN VIVIR CADA MINUTO CON ALEGRÍA, CON PAZ Y PLENA ARMONÍA? AL FINAL, TODOS SIEMPRE LLEGAREMOS AL MISMO LUGAR, ¿Y TÚ, COMO QUIERES LLEGAR? Armonicen – Zen

  2. aunque ya sabia que las plantas son seres vivos que experimentan dolor,felicidad al igual que los seres humanos me quedo boquiabierto al haber leido esta interesante pagina no cabe duda que dios el creador
    de todo ser viviente en el universo en estos reveladores estudios son mensajes para todos aquellas personas que no cuidan y no enseñan asus hijos acuidar nuestro entorno dios le de bendiciones al creador de esta interesante pagina

  3. Kelly PIña

    Queridos dedicantes,
    Deseo expresar mis más profundas palabras de felicitaciones y gratitud por esta página web. Que Dios, Meishu Sama y sus antepasados les continuen guiando para que este portal se convierta en una herramienta de difusión de nuestra filosofía y muchas personas se tornen seres paradisíacos y verdaderamente felices.
    Muy buena dedicación!!!

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