Estudio científico sobre el efecto del Johrei

Los científicos Schwartz, Rubik y Brooks realizaron un experimento usando la escala AIOS (Arizona Integrative Outcomes Scale ó Escala Arizona de Resultados Integradores), un ingenioso medio visual para evaluar el bienestar espiritual, social, mental, emocional y físico durante las últimas veinticuatro horas. Desarrollada por la sicóloga Iris Bell, una colega de Schwartz de la Universidad de Arizona, AIOS permite evaluar mucho más que los síntomas físicos.

Cada persona que reflexiona sobre su sensación de bienestar general, “tomando en cuenta tu estado físico, mental, emocional, social y espiritual durante las últimas 24 horas”, y luego que señalen un punto en una línea horizontal entre “lo peor que has estado”, en el lado izquierdo y “lo mejor que has estado”, en el lado derecho, lo cual reflejará su sensación de bienestar general durante ese periodo. “Reclutaron a 236 practicantes de Johrei, y se les pidió que se evaluasen en la escala AIOS y completara un cuestionario que habían creado en el que se evaluaba el estado emocional antes y después de haber realizado la curación.

Cuando se comparó los cuestionarios de los practicantes de Johrei con los pacientes, los científicos se dieron cuenta de un efecto interesante. Los pacientes se sentían mejor después de haber recibido Johrei y lo mismo sucedía con los practicantes de Johrei. Dar era tan bueno como recibir.

Luego Schwarts y sus colegas realizaron otro estudio sobre el Johrei sobre la curación con Johrei en pacientes cardíacos –un estudio doble ciego en el que nadie excepto el estadístico sabía quién estaba recibiendo la curación- Los principales resultados fueron los informes clínicos de dolor, ansiedad, depresión y bienestar general. Después de tres días, se les preguntaba a los pacientes si tenían la sensación o la creencia de haber recibido Johrei.

Tanto en los grupos de tratamiento como en los de control había ciertos pacientes que creían firmemente haber recibido el tratamiento y otros que tenían la sensación de haber sido excluidos. Cuando Schwartz y Brooks tabularon los resultados, surgió un cuadro fascinante. Los mejores resultados estaban entre los pacientes que habían recibido Johrei y que además creían haberlo recibido. Los peores resultados se contaban entre los pacientes que no habían recibido Johrei y estaban convencidos de no haberlo recibido. Los otros dos grupos – los que habían recibido Johrei pero no creían que así fuera y los que no lo habían recibido a pesar de creer lo contrario- quedaron más o menos en medio.

Este resultado parecía contradecir la idea de que un resultado positivo es fundamentalmente un efecto placebo; a los pacientes que creyeron erróneamente haber recibido la curación no les fue tan bien como a los que creyeron acertadamente haberla recibido.

Los estudios de Schwarts revelaron algo fundamental sobre la curación: tanto la energía y la intención de la curación como la propia creencia del paciente de haberla recibido son importantes para propiciar la curación.

Fuente: “El experimento de la intensión”, pag 157
Autor: Lynne McTaggart

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