TANABATA – Historia y Leyenda

Tanabata

Historia

La fiesta se origina a partir del “Festival para la súplica de habilidades”, nombre alternativo del Qi xi, que se celebraba en China y que fue adoptado en Japón en el palacio imperial de Kioto durante la era Heian. El festival se extendió al público en general a principios de la era Edo, mezclándose con otras fiestas como el Bon Odori, ya que dicha fiesta se celebraba por entonces el día 15 del séptimo mes. Así se originó el festival de Tanabata moderno. Durante la era Edo, las chicas pedían tener mejores habilidades en la costura y la artesanía, y los chicos pedían tener mejor caligrafía a base de escribir deseos en hojas de papel. En esta misma época la costumbre era usar el rocío cogido en hojas de taro para crear la tinta usada para escribir dichos deseos. Hoy en día, el Bon Odori se celebra el 15 de agosto del calendario solar, más cerca de su fecha original en el calendario lunar, pero más separado de la festividad de Tanabata.

El nombre “Tanabata” se basa remotamente en la lectura japonesa de los caracteres chinos 七夕, que se solían leer como “shichiseki”. Se cree que existía por la misma época una celebración de purificación shinto, en la cual un miko tejía un trozo de tela especial llamado Tanabata y lo ofrecía a dios para rezar pidiendo protección para los campos de arroz contra las lluvias y las tormentas, y para una buena cosecha en otoño. Gradualmente, esta ceremonia se mezcló con el festival para la súplica de habilidades y se convirtió en Tanabata. Es curioso que los caracteres chinos 七夕 y la lectura “Tanabata” para los mismos caracteres en japonés se unieran para significar el mismo festival, aunque originalmente representaban dos cosas distintas.

Leyenda

Al igual que Qi xi, Tanabata se inspira en el famoso cuento asiático de la princesa y el pastor.

Orihime (織姫, la Princesa Tejedora) era la hija de Tentei (天帝, el Rey Celestial). Orihime tejía telas espléndidas a orillas del río Amanogawa (天の川, la Vía Láctea). A su padre le encantaban sus telas, y ella trabajaba duramente día tras día para tenerlas listas, pero a causa de su trabajo la princesa no podía conocer a alguien de quien enamorarse, lo cual entristecía enormemente a la princesa. Preocupado por su hija, su padre concertó un encuentro entre ella y Hikoboshi (彦星, también conocido como Kengyuu, 牽牛), un pastor que vivía al otro lado del río Amanogawa. Cuando los dos se conocieron se enamoraron al instante y, poco después, se casaron. Sin embargo, una vez casados Orihime, comenzó a descuidar sus tareas y dejó de tejer para su padre, al tiempo que Hikoboshi prestaba cada vez menos atención a su ganado, el cual terminó desperdigandose por el Cielo. Furioso, el Rey Celestial separó a los amantes, uno a cada lado del Amanogawa, prohibiendo que se vieran. Orihime, desesperada por la pérdida de su marido, pidió a su padre el poder verse una vez más. Su padre, conmovido por sus lágrimas, accedió a que los amantes se vieran el séptimo día del séptimo mes, a condición de que Orihime hubiera terminado su trabajo. Sin embargo, la primera vez que intentaron verse se dieron cuenta de que no podían cruzar el río, dado que no había puente alguno. Orihime lloró tanto que una bandada de urracas vino en su ayuda y le prometieron que harían un puente con sus alas para que pudieran cruzar el río. Ambos amantes se reunieron finalmente y las urracas prometieron venir todos los años siempre y cuando no lloviera. Cuando se da esa circunstancia, los amantes tienen que esperar para reunirse hasta el año siguiente.

Costumbres

Hoy en día en Japón la gente suele celebrar este día escribiendo deseos, algunas veces en forma de poemas, en pequeños trozos de papel o tanzaku (短冊 tanzaku?), y colgándolos de las ramas de árboles de bambú, a veces junto con otras decoraciones. El bambú y las decoraciones a menudo se colocan a flote sobre un río o se queman tras el festival, sobre la medianoche o al día siguiente. Esta costumbre se asemeja a la costumbre de los barcos de papel y velas del Bon Odori. Sin embargo, muchas zonas de Japón tienen sus propias costumbres para ese día, la mayoría relacionadas con costumbres locales para el mencionado Bon Odori. También existe una canción tradicional de Tanabata:

Sasa no ha sara-sara

nokiba ni yureru.

Ohoshi-sama kirakira,

kingin sunago.

Goshiki no tanzaku,

watashi ga kaita.

Ohoshi-sama kirakira,

sora kara miteiru.

Esta canción significa:

Las hojas de bambú susurran

meciéndose en el alero del tejado.

Las estrellas brillan

en los granos de arena dorados y plateados.

La tiras de papel de cinco colores

ya las he escrito.

Las estrellas brillan

nos miran desde el cielo.

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