¿Lechuga crujiente o pastel?

Hacer un pastel con amor

Hacer un pastel con amor

Hay personas que piensan que son altruistas, que dan su mejor esfuerzo para complacer a otras personas. Pero dar “lo mejor de uno” para ellos es hacer lo que les conviene, porque a ellos les gusta pensar en tal cosa y la otra persona le gusta y trata de imponer su voluntad. No se preocupan por los deseos y expectativas del otro. No podemos cambiar a la gente con imposiciones ni mostrándole lo que consideramos errado, pero sí con el amor, desapego y aprender a entregar todo en las manos de Dios.

Una señora tenía un marido que no estaba tan entusiasmado por sus cosas. Un día le pregunté curioso de este hecho:
-¿Por qué su marido no está interesado en las cosas que son tan vitales para usted?
-Él no quiere, piensa que no es importante …
-Creo que el problema es con usted – le dije con convicción.
-¿Conmigo? ¡Pero hago todo lo que puedo por él!.

Una tarde, asistí a una reunión en la casa de esta señora. Yo insistí:
-¿Usted hace feliz a su marido?
-¡Por supuesto! Compro todo lo que es bueno para él: “Lechuga crujiente” de cultivos naturales, legumbres, vegetales y frutas sin pesticidas, incluso pasta de dientes natural … Pero él no come lo que ofrezco. Sólo compra y come lo que quiere.

Me preguntaba cómo sería la “lechuga crujiente” … Nunca supe que lechuga era esa, pero al escuchar su historia, le dije seriamente:

-Usted quiere imponer las cosas a su marido, las cosas que usted piensa que son buenos. ¡Esta es una característica suya! ¿Qué es lo que más le gusta a él?
-Pastel – respondió inmediatamente.
-Entonces usted le hace pasteles ¿O no?
-No …
-¿Cómo que no los hace? – Pregunté intrigado.

-Voy a la pastelería, compro el pastel de mejor sabor y se lo ofrezco. Él queda feliz.
-Tiene que hacer el pastel, con sentido de gratitud hacia él – orienté.
-¿Hacerlo? ¡Pero no sé cómo hacer un pastel!
-Buena excusa para aprender.

Ella trató de hacer el pastel en la primera oportunidad. Se arriesgó y lo hizo, pero fue un desastre: este no subió. Pero como todos estaban esperando el pastel con tanta ansiedad, se los ofreció de todos modos.

El marido y su hijo se comieron todo el pastel. Y con la mayor alegría. Cuando ella me contó esto, le dije:

-¿Ve? El pastel era feo, no subió, pero tenía el amor y el espíritu.

A partir de ese día empezó a tratar de no imponer nada a su marido, pero tratando de hacerlo feliz en la forma que él esperaba. Resultado: dos meses más tarde, él había cambiado y estaba más atento a lo que a ella le gustaba y quería de él.

Tenemos que tener cuidado de esta importante característica de nuestro “yo” a los demás. Esta es la falta de delicadeza, y se refleja en todo.

Rev. Koji Sakamoto

2 Respuestas a ¿Lechuga crujiente o pastel?

  1. canoider

    estar atento al mundo que nos rodea y brindarles todo nuestro amor es lo mas maravilloso que podemos sentir.

  2. Hermoso consejo que deberíamos seguir más a menudo, pero la vida nos hastía, el ir y venir; trabajo, enfermedades, reuniones, claro que es más fácil comprarlo, pero las caritas sonrientes y que no quede nada en un plato es mucho más reconfortante. Gracias por tan bello consejo.

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